viernes, 24 de noviembre de 2017

RECOMENDACIONES MUSICALES 2017-2018








Alguien que llegue hasta aquí y lea esto que escribo -lo cual ya será una suerte en estos tiempos de aislamiento total que vivimos- pensará a lo mejor que exagero si digo que esta chica no sólo es la gran sorpresa musical del año 2017, sino que tiene un gran futuro dentro de la industria musical.  

Sobre la cantante de Phoenix, Arizona, deciros que su envolvente Country-Folk bien trabajado, canción a canción, huyendo de concesiones comerciales y sólidamente ejecutado, os enamorará. Os doy mi palabra. 

Se ha criado en un ambiente musical inmejorable y desde los diecisiete años ha trabajado de lleno en el mundillo colaborando con músicos como Death Vessel o Serah Cahoone.

Atentos, ojito con la Courtney, que viene pegando fuerte desde hace cosa de año y medio. Una delicia musical para el paladar.

*Me levanto en medio de la noche de este día 22 para eliminar de la breve reseña mi critica a los sectores de la música que a mi no me gustan, porque estoy cansando de mi costumbre de menospreciar todas aquellas obras y a todos los autores que a mí no me agradan; estos días atrás aprendí la valiosa lección de que debo respetar el trabajo de la gente que a mí no me convenza. Una cosa es que no te guste algo, eso es respetable; lo que no es aceptable es menospreciarlo, menospreciar el trabajo artístico de los demás.

Así que lección aprendida. En lo sucesivo trataré de no volver a hacerlo.












Yacht rock: acordes untuosos


Kiko Amat
Sábado, 11/11/2017 | Actualizado el 13/11/2017 a las 18:32 CET







Durante dos años trabajé con un hombre que no se aguantaba los pedos. Hablo en sentido literal. Era mi jefe en la tienda de discos Reckless Records, en el Soho londinense. Se llamaba Baz, era irlandés, y solía puntuar sus labores disqueras con violentos estallidos de gas. Cuando yo me volvía, sobresaltado, Baz no había alterado su postura ni celebrado su acción. Era un acto reflejo, como pestañear, y no sentía el menor pudor por ello, pese a que estábamos en un sótano sin ventanas y yo a un metro de su trasero. 
Este artículo no va de pedos (lamento haber dado esa impresión), pero sí de los discos que mi jefe ponía de fondo para sus ventilaciones rectales. A Baz le gustaba el rock, cuanto menos duro mejor. Aunque siempre elogiaba el rock clásico de los 60 y 70, yo nunca le vi escuchar a Hendrix o los Stones. Su gusto se inclinaba por lo que hoy en día se define como yacht rock, antes conocido como soft rock, antes llamado (por mí) Esa Música de Mierda Que Escucha El Jefe. Es decir: Hall & Oates, Air Supply, Toto, Ace, Steely Dan, Doobie Brothers, Chicago, Loggins & Messina, Fleetwood Mac o Christopher Cross. La sección más prudente y mansa de la radiofórmula de 1975 a 1985, aproximadamente.

En un escrito reciente afirmé que el glam rock había sido el género más ninguneado de la historia. Cuando afirmé aquello no pensaba en el yacht rock. Después de todo, al glam se lo denigraba por razones que reforzaban su credo: por adolescente, obrero, bailongo, petardo y simplón (en el pop son, todos ellos, atributos). Por añadidura, la crítica había cambiado de sentido con los años (al igual que le había sucedido a la disco music) para convertirlo en epítome de autenticidad y visceralidad.

Baladas ñoñas

El yacht rock, por el contrario, resultaba embarazoso de un modo total, y parecía irrecuperable. Su halo hablaba de californianos millonarios con americanas arremangadas hasta el codo añadiendo capa tras capa de glaseado a baladas ñoñas para un público cuarentón. Era pomposo y hortera como un sombrero panamá, y a la vez contenía un elemento de vergüenza ajena similar al que uno sufre viendo a sus padres bailar rock en una boda. Su meta era la evasión, cierto, pero así como los glameros simulaban no ser lampistas de barrio a base de capas galácticas y brochazos de rímel, los soft rockers celebraban su otredad con embarcaciones a vela y mansiones estilo colonial. Y sacos de farlopa. Era música ostentosa; el sonido de los emprendedores de 1976. En la novela 'American psycho' (1991) el yuppie asesino escucha Genesis, pero unos años atrás habría preferido a Seals/Crofts. Aquella música afable hablaba de desclase, cochazos, escapadas (con piña colada) al trópico, vacaciones e infidelidad cuarentona, la que siempre bordea lo mundano. Soft rock es lo que salía de los bafles en el bufet libre del Holiday Inn. Tapones de champán y mocasines bermellón. Manicura masculina y rizos húmedos. Música de calidad para el barrio residencial.

Y era ultrapopular. Su rechazo a la protesta o el riesgo de la década anterior caló entre un público que despertaba de la pesadilla de Vietnam (o Franco) y quería la pulserita de Evasión a Toda Costa. El soft rock es el ruido de fondo de muchos niños españoles de la época. Durante toda mi vida he tarareado casi enteros, pegando ocasionales alaridos de placer, 'hits' como 'How long', 'All out of love', 'Shadows in the moonlight' o 'Jojo' sin saber que eran de Ace, Air Supply, Anne Murray o Boz Scaggs. El rock blandengue está en nuestro ADN. Es la 'verdadera' banda sonora de mi niñez: en la radio del coche camino al camping Neptuno o pinchado en las 'revetlles' de 1981. Uno lo vive ya como tic menor: algo que heredaste pero que no incomoda, y sobre lo que tampoco vas a investigar. Está allí sin molestar (lo que, por otro lado, siempre fue su intención).

¿Cómo sonaba?

La Wikipedia española aventura que «se distingue de otros tipos de rock por el uso de distorsiones poco saturadas en las guitarras, melodías fácilmente asimilables y letras poco controvertidas». La realidad es aún peor. El soft rock es como el medio tiempo más almibarado de los Beatles tuneado con esencias jazzísticas y soul pálido, encerado por músicos de estudio con el mayor número de arreglos al alcance del hombre (violines, pianos, Moogs, ocarinas) y pasado de mano en mano por un ejército de productores. Un ejemplo: en 'Gaucho', el disco de 1980 de Steely Dan, se utilizaron 42 músicos de estudio y 11 ingenieros de sonido (en el punk rock estaban de suerte si un solo ingeniero se saltaba el pub, y de los cuatro miembros del grupo siempre había una baja por sobredosis).
El rock blando busca la ampulosidad digerible, sin la caprichosa cripticidad del rock sinfónico. Más langosta y menos hobbits. Virtuosismo dulzarrón para la peña. El soft rock puede ser pizpireto, incluso marchoso ('Long train running' (1973) de los Doobie Brothers o 'Private Eyes' (1981) de Hall & Oates), pero siempre es cauto, más soft que rock. En los videos se ve a fulanos con guitarras, sí, pero no se escuchan (les bajaban el sonido o las sepultaban en teclados). La diferencia entre soft rock y AOR (o rock para adultos) es sutil: es la que existe entre el 'Ride like the wind' de Christopher Cross y el 'More than a feeling de Boston'. El yacht rock es rock and roll sin volúmen, música negra sin negritud (como 'Rock the boat' de Hues Corporation): soul sin alma. Untuoso y plácido hasta el desespero; la BSO del centro comercial más cercano (en 1982). 

El rock blando era música ostentosa: el sonido de los ‘emprendedores’ de 1976


JD Ryznar, director de la serie cómica 'Yacht Rock', detecta los discos porque siempre «hace coros Michael McDonald [Doobie Brothers, Steely Dan] y salen tíos en barcos en la portada». En los videos, el grupo (10 personas mínimo) es multirracial hasta el paroxismo, a veces incluyendo a razas no conocidas a las congas. La producción es aerodinámica, plácida, sin marejada: los productores pasaban la lijadora una y otra vez hasta que la música era suave cachemir. Rock radiofórmula al Photoshop. Acordes pringosos como el merengue. Pura basura.

O no. Algunos intuimos el cambio con la piel de gallina que acompañaba al 'Dreams' de Fleetwood Mac (a los amigos les decíamos que era un sarpullido). Aceptamos poco a poco que nuestra parte favorita del 'Eye Know' (De La Soul) era el sample de Steely Dan. Fue un proceso de aceptación similar al de los alcohólicos. No tenía relación con la nostalgia. Simplemente: algunas canciones eran alucinantes. Escuchen 'Summer breeze' de Seals/Crofts. A unos cimientos de soul setentero (era de los Isley Brothers) los autores le edificaron un entresuelo Carole King y un primer piso de psicodelia comercial, y lo coronaron con un tejado de coros tan tumultuoso que a su lado la escolanía de Montserrat parece el fulano de 'Don’t worry be happy'. Es una canción muy trabajada. 

Ese es otro atributo clave: la artesanía musical; la obsesión y perfección. En 'Baker street' de Gerry Rafferty (también llamada «la del anuncio de Fortuna»), el saxo que sobrevuela la melodía es la clave del éxito. Suena a 'jet' y a rascacielos. Duran Duran sacaron media carrera de ese riff. Miren 'Rio', con sus yates, bombachos rosa, playas del caribe… Y el saxofonista, descalzo. Yacht total.
En todas partes

El soft rock está en todas partes, aderezo de series y películas cuya acción se sitúa en los 80. Así como los niños de los 70 nos comimos los 50 idealizados de Lucas y Spielberg, hoy los milenitas se infectan de 'hit parade' ochentón. El filme 'Guardianes de la galaxia' ha conseguido que molen dos canciones nada molonas: 'Brandy (you’re a fine girl)', de Looking Glass, y el 'Escape (The Piña Colada song)' de Rupert Holmes. En la serie de Netflix 'Mindhunter' suena el 'Baker street', junto a 10cc, Alan Parsons Project y Toto (su 'Africa' también aparece en la serie 'Stranger things'). Y no solo es la gran pantalla. El músico Mac de Marco es casi un grupo de tributo soft rock (escuchen 'Another one', con su video-guiño a la estética yatesca). Artistas indie como The New Pornographers o Bart Davenport grabaron álbumes de tendencia soft. La banda Grizzly Bear colabora con Michael MacDonald, como también lo hizo el hiphopero Thundercat al fichar a McDonald y Kenny Loggins para su 'Show you the way'.

Nada de esto borra mi pasado; más bien lo contrario. Suena el 'I.G.Y' de Donald Fagen y estoy de nuevo en uno de dos sitios: a) en el 127 de mi padre, en 1982, camino de Pals o b) sótano de Reckless Records, año 2000, tras un crujiente cuesco de Baz. No son malos recuerdos. No eran malas canciones. 


















Una de las mejores noticias musicales del año.








Así sonaban en 1992, mirad qué fuerza, qué energía.




Un enlace a la web de Mondosonoro en Aragón

¡Esperando ya el número de diciembre! ¡aguanten Mondosonoro!
Tienen que durar muchos años más.







Señor Midas, tiene usted un gusto musical exquisito.

y lo comprobarán personalmente. Estos tíos sí que saben.







lunes, 13 de noviembre de 2017

299º-CLOSE TO YOU PIANO LESSON-



After a commercial failure with Offering, the magical date 15/05/1970 represents the beginning of a brillant career whit this amazing and solid piano ballad. It was their firt hit to reach the number one on the charts.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

296º-MADONNA RECOGE LA HERENCIA DE THE CARPENTERS-


18 agosto, 2014

Madonna, Karen… y la lluvia

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Aunque Madonna nunca lo confirmó, diferentes medios aseveraron que su sencillo “Rain”, lanzado el 17 de julio de 1993 y perteneciente al álbum Erotica, era un tributo a la fallecida Karen Carpenter.
De ser así, no sobran los conceptos de la Reina del Pop sobre la mujer que falleció justamente 10 años antes de que este single fuera estrenado como tal en la radio estadounidense.
“Karen Carpenter tenía la voz más clara y pura de todas. Estoy completamente influenciada por su sensibilidad armónica”, declaró Madonna sin tapujos.
Otras voces claman que la inspiración específica de la diva fue ni más ni menos que la interpretación de Karen en “Rainy Days and Mondays“, uno de los grandes clásicos de The Carpenters que trepó al sitio 2 del Billboard Hot 100 en 1971. Sea o no cierto, la realidad es que las voces de ambas se asemejan mucho en las respectivas canciones que tienen que ver con lluvia.
“Rain” fue uno de esos sencillos que escapó al universo absolutamente sexual de Erotica y logró gran aceptación en los radioescuchas de inicios de los 90, llegando al Top 10 en países como Japón, Reino Unido, Italia, Irlanda, Australia y Canadá.
La revista Billboard llenó de elogios el corte que la artista escribió junto a Shep Pettibone, externando que merecía total atención de parte de la audiencia por el juego de sintetizadores que amalgamaban a la perfección con la tersa y cristalina voz de Madonna, la devota de la extinta e inolvidable Karen.
“When you looked into my eyes and you said goodbye… could you see my tears? When I turned the other way, did you hear me say I’d wait for all the dark clouds bursting in a perfect sky…“



martes, 7 de noviembre de 2017

295º-LOS TIEMPOS DIFÍCILES-



































Es un hecho que quedará como un hito en la historia musical estadounidense que el dúo de New Haven (o de Downey California desde su adolescencia) vendieron 100 millones de discos alrededor de todo el mundo. Desde la misma Downey hasta Osaka o Australia. Sin embargo, la tendencia imparable de lograr varios números uno -que se inició un 15 de mayo de 1970 con la estremecedora Close To You- no se podría mantener en el tiempo y un lustro después, en 1975, dicha tendencia se rompió.

Hubo un notable descenso de las ventas ya en territorio americano registrado por la propia compañía AM RECORDS, y ello pese al éxito cosechado por los Singles Please Mr Postman y Only Yesterday. El referido debilitamiento no se puede explicar sólo en términos de lo complicado que resulta mantenerse arriba en la industria musical, sino que hay que buscar las causas en el surgimiento del movimiento Punk y de la música Disco; dónde Los Carpinteros obviamente no encajaban en absoluto. En la segunda mitad de la década de los setenta se produce un desplazamiento del foco de atención a esas nuevas tendencias musicales. Por otro lado el llamado Rock Progresivo se afianzaría (ya lo venía haciendo desde finales de los años 60) recordemos a King Crisom por ejemplo.

Otra de las causas que no se pueden perder de vista es, desde 1975 en el caso de Karen y desde finales de los setenta en el caso de su hermano, el progresivo deterioro de la salud de ambos, con el consiguiente resentimiento de la calidad musical de sus trabajos.

Esto tuvo como consecuencia un parón de cuatro años de duración hasta la llegada de un nuevo larga duración de los hermanos, que finalmente entregaron el 16 de junio de 1981.

Desde 1969 hasta 1977, realmente no se aprecian grandes cambios en la estructura de las canciones de Los Carpinteros, un Pop melódico, con baladas instrumentales apoyadas por teclados, instrumentos de viento y algún que otro ocasional solo de guitarra eléctrica a cargo de Tony Peluso.

Con la llegada de Passage, si que es cierto que pareció en su momento que podría haber sido un disco de transición hacia territorios inexplorados. Digo esto porque contenía versiones de canciones de otros grupos (Klaatu) e instrumentación jazzistica no utilizada antes por el dúo; cierta transición hacia música bailable como en la pieza All you get from love is a love song. 

No obstante, cuando comienza realmente la década de los ochenta en 1981, se ve claro que dicha transición o cambio musical que podría haber ayudado a los hermanos a remontar su mala racha, no se produjo. Antes al contrario, las estructuras tradicionales antes mencionadas se mantienen, si bien la portentosa voz de Karen no se ve especialmente afectada por estos avatares. Quizá debieron buscar como solución el arriesgar más, mezclando quizá la música disco con trazas de su Pop melódico. O incluir sonoridades más orientadas hacia el Rock -recordemos la sabia mezcla de Blues y Rock que Jimmy Page y compañía en Led Zeppelin supieron realizar- Ya  lo hicieron en Goodbye To Love con aquel solo memorable del gran Tony Peluso. Puestos a imaginar, podrían haber incursionado en la Electrónica o en el Funky en algunos temas de sus álbumes, manteniendo en la mayor parte sus consabidas baladas. Todo ello hubiera permitido quizás un cambio de estilo más ecléctico, más variado, que les hubiera permitido volver a la senda del éxito. 

Lo cierto es que las dos últimas canciones del dúo, grabadas en abril de 1982, revelan que la base que había estado presente desde 1969 permanece inalterable. Incluso se podría casi hablar de una vuelta a los inicios. Voz melodiosa, y teclados de acompañamiento. No es que critique este conformismo, opino que la dupla tenía que haberse renovado, si bien es cierto que el triste fallecimiento de la cantante los catapultó a la inmortalidad. Les devolvió el interés del gran público, tanto de los viejos seguidores como de las nuevas oleadas que a partir de entonces abrazarían su música; felizmente continúan haciéndolo en el día de hoy.

domingo, 5 de noviembre de 2017

293º-RUMER VERSIONA CLOSE TO YOU-


La resurrección de Karen Carpenter se completa: Rumer versiona ‘Close to You’

Por Jordi Bardají | 27 Jul 16, 9:07

Rumer vuelve en algún momento de este año o del que viene con nuevo disco de versiones de Burt Bacharach y Hal David, ‘This Girl’s In Love – A Bacharach and David Songbook’. El primer adelanto de este largo, cuya fecha de salida se desconoce por el momento, no es otro que ‘(They Long to Be) Close to You’, el clásico de Carpenters de 1970. Todo un aliciente para los fans de Karen Carpenter que siempre han percibido su espíritu en la sedosa y emotiva voz de Sarah Joyce. Su marido, el músico Rob Shirakbari, se ha encargado de los arreglos, que convierten el tema en una delicada y serena balada a piano con cuerdas orquestadas.


Rumer ha explicado que sentía respeto por interpretar ‘Close to You’, pues es consciente de lo mucho que su voz recuerda a la de Karen y porque ella misma es fan de Carpenters. “Por este motivo, el catálogo de Carpenters siempre me había parecido intocable”, ha señalado. “Al final decidimos intentarlo pero solo si lo hacíamos con un arreglo nuevo. A continuación, Rumer detalla el secreto de su versión. “El otro día me reí yo sola. Estaba en la nevera y Rob me dice “sabes que has clavado ‘Close to You'”. Y yo dije “gracias, creo que he encontrado el verdadero significado de la canción… que es, lo que siente [mi perro] Alfie por mí, ¡por supuesto!”.

La relación de Rumer con Bacharach viene de lejos, pues el compositor la invitó a cantar a su casa en 2010 tras escuchar ‘Seasons of My Soul‘ y la cantante ha interpretado canciones del repertorio de Bacharach y David en varias ocasiones después de la edición de su álbum debut, notablemente en la Casa Blanca, donde interpretó ‘A House is Not a Home’. También le hemos oído interpretar ‘Raindrops Keep Fallin’ On My Head’ en la tele o ‘Alfie’, ‘Hasbrook Heights’ y ‘Arthur’s Theme’ en su último disco de rarezas y caras b.



viernes, 3 de noviembre de 2017