viernes, 6 de julio de 2012

84º-REPORTAJE DE LA REVISTA PEOPLE, 21/11/1983-





-UN HERMANO RECUERDA-

Una explicación sobre la valiente lucha de Karen Carpenter a lo largo de los años contra la anorexia nerviosa

Por Richard Carpenter.


Hace nueve meses la cantante Karen Carpenter fue víctima de una insuficiencia cardíaca después de una lucha de ocho años con la anorexia nerviosa. Ella parecía estar a un paso de la recuperación cuando murió a la edad de 32 años. Después de pasar casi todo 1982 sometiéndose a tratamiento para el trastorno de la alimentación que sufría, Carpenter había logrado aumentar su peso de unas frágiles 80 libras a unas casi normales 110.

A pesar de que había sido testigo de su larga lucha, Richard, su mentor y hermano único, fue sorprendido por la muerte repentina de Karen. Poco antes, los dos cantantes habían estado trabajando en “La Voz Del Corazón”, su álbum número 12.

Decidido a no dejar que su proyecto final quedase en el limbo, Richard regresó al estudio de grabación en marzo pasado. La tarea de meses de duración de agregar a su voz las canciones completadas, resultó conmovedora: "La grabación es tan sofisticada en estos días que sonaba como si estuviera allí mismo", dice Richard. En octubre, mientras la voz del corazón estaba ya publicado (y él partió en un viaje promocional a Japón y Australia), Richard Carpenter, de 37 años, se sentó con la corresponsal Suzanne Adelson en la sala soleada de su casa de Downey, California, y habló por primera vez acerca de los últimos años de Karen, sus problemas, y de su propio esfuerzo para hacer frente a su muerte.

No hay preparación para ese tipo de pérdida. Hubiera sido suficiente un shock si hubiera estado enferma en fase terminal, pero yo había hablado con Karen el día antes de morir, y ella parecía absolutamente bien, me llamó desde Century City para preguntarme acerca de una grabadora de video nueva que quería comprar.

Yo estaba todavía durmiendo cuando recibí la llamada telefónica de mamá a la mañana siguiente. Karen sufrió un colapso en la habitación que sus padres, Agnes y Harold tenían para ella en su casa. Desde que ella necesitaba un nuevo vestuario después de ganar peso, Karen había planeado un viaje de compras con su madre y había dormido toda la noche. Mi Madre estaba tan histérica que apenas podía entender lo que decía. Tan pronto como pude comprender lo que sucedió, me levanté de la cama y me dirigí a casa de mis padres, lejos a unos pocos kilómetros. Llegué en el momento en que Karen estaba siendo sacada de la casa en una camilla. 

Mamá, papá y yo nos sentamos en la sala de espera [en el Downey Community Hospital] después de que Karen fuera considerada un caso de emergencia. Después de unos 45 minutos nos dijeron que se había ido. Mi reacción inmediata fue de enojo, ira por la pérdida de su vida y la pérdida de su talento.

El golpe fue tremendo, yo sabía que ella estaba enferma, pero no que su gravedad fuese extrema. Pero cuanto más miro hacia atrás en su vida, más puedo ver las indicaciones de que esto era así. 

Karen había sido un poco regordeta en la adolescencia-amaba los tacos y el chile-. Pero nunca se burlaban de ella, para nosotros, ella no estaba gorda. Cuando tenía 17 años, siguió la dieta Stillman con la orientación de un médico, y ella perdió entre 20 y 25 libras. Ella estaba en su mejor peso entre 115 y 120 hasta 1975, cuando la enfermedad por primera vez se convirtió en algo serio. 

Ese año tuvimos que cancelar una gira por Europa y Japón debido a que su peso caía en picado. Ella se cansaba fácilmente, estaba agotada. Habíamos pasado de grabar Horizon a la carretera durante la gira de verano, y luego a Las Vegas, donde hicimos dos shows por noche, a finalmente entrar en el hospital durante cinco días de reposo en cama, y luego pasó casi dos meses en la cama con nuestros padres. 

Fue justo en ese momento que oímos hablar de la anorexia. No recuerdo cómo nos enteramos de ello, principalmente todos la animábamos a comer más. Mamá cocina buenas comidas saludables. Pero Karen no estaba por darse atracones de comida, se limitaba a picotear de lo que tenía en el plato.

La gente siempre está tratando de encontrar un vínculo entre la enfermedad de Karen y una sola angustia, pero no lo asocian con cualquier cosa. Definitivamente no estaba relacionado con un romance trágico, como han dado a entender. [Antes de su breve matrimonio con Tom Burris] tenía un romance con Terry Ellis [un ejecutivo de Chrysalis Records], que no funcionó, pero siguieron siendo amigos. 

Cuando apareció la anorexia, las cosas iban bien en nuestras carreras y era aparentemente feliz. Sin embargo, ella no comía lo suficiente para el ritmo de vida que llevábamos, se obsesionó con las ensaladas, el pan tostado, tal vez para el desayuno. Desde principios de 1975 yo había intentado todos los métodos que conocía para hacerla comer. Yo la regañaba y ella me decía que estaba molesto por nada. Hubo momentos en que perdí mi temperamento, pero siempre fue por amor. 

Karen siempre estaba preocupada por el aspecto que tenía, así que trató de apelar a eso. Le dije que estaba demasiado delgada y que la gente se daba cuenta. Y que ella no sería capaz de continuar con nuestro programa, si no se alimentaba más y mejor. Aunque su voz nunca se vio afectada, se podían oír gritos de asombro de la audiencia cuando subia al escenario, y recibimos muchas cartas y comentarios de fans preguntando qué le pasaba. Eventualmente, sin embargo, mis padres y yo nos dimos cuenta de que no había nada que pudiéramos hacer. Nunca supimos cómo ayudarla. 

A fines de 1981 llegó el momento en que ella vino a mí y dijo: "Richard, me doy cuenta de que estoy enferma y necesito ayuda." Fue entonces cuando ella decidió ir a Nueva York... alguien-no recuerdo quién- había recomendado ese tratamiento para ella, y parecía que era la única manera. Nunca había estado en terapia antes, ni sentía la necesidad. Ninguno de nosotros eramos grandes creyentes en la misma.

Ella hizo el viaje a Nueva York, que fue toda una ruptura, dejando todo atrás y vivió sola durante meses en el Hotel Regency, mientras estaba en terapia. Llamaba a casa con frecuencia y hablaba desde la nostalgia, pero ella estaba decidida a aguantar.

Tengo que ser honesto, estoy amargado por el trato que recibió.

Mientras que el terapeuta está trabajando con una anoréxica, esto lleva meses, si no años, para superar la enfermedad. Y durante la terapia, la persona está literalmente matándose de hambre a sí misma. Esto hace mucho daño al cuerpo.

Karen había estado en terapia durante nueve meses más o menos, y el terapeuta no conseguía nada. Ella no ganaba nada de peso, en todo caso, estaba perdiendo. Yo estaba muy molesto por eso. Finalmente Karen ingreso en el Hospital Lenox Hill [con un nombre falso] para que la alimentaran, forzada a ganar algo de peso.

Todos fuimos a verla al hospital. Ella había bajado 80 libras, y llegó a alrededor de 110 cuando regresó a casa a Los Ángeles para Acción de Gracias de 1982, cuando comimos el pavo y todas las guarniciones. Ella se había mejorado, pero había indicios de que no estaba al cien por cien recuperada. Todo se dio la vuelta, ella estaba escarbando de nuevo en la comida, y tenía ciertos rituales en la comida. En un restaurante, había ciertas cosas-como los huevos y las patatas-que ella dejó sin tocar.

Por haber estado en un hospital durante siete semanas, y luego volver a casa se lo tuvo que haber tomado con calma, pero no fue así para Karen. Después de ser dada de alta del hospital, ella estaba dando vueltas alrededor, yendo de compras. Parecía decidida a caminar lo más que pudo. [Sus informes del terapeuta revelan que compró al menos 30 pares de zapatos para hacer jogging en Nueva York]. Obviamente eso no era bueno para ella.

Nunca hubo un punto en el que ella actuara como si estuviera enferma, se mostró enérgica hasta el final, y comió bien en sus últimas semanas. Para el 25 aniversario de los Grammy [el mes antes de su muerte] se presentó en la CBS Television City para las fotos con sus compañeros. Después me llevó a St. Germain [un elegante restaurante de Los Angeles] para la cena. Ella tomó un aperitivo, pan francés, vino, plato principal y todo lo que vino con él. Yo sabía que ella había vuelto a comer Tacos, y que estaba comiendo Chile de nuevo, uno de sus favoritos.

Sé que nunca lo sabremos todo acerca de la enfermedad de Karen, pero creo que todos esos años de hambre se hicieron sentir-que ganó peso demasiado rápido en esas semanas en el hospital, y puso una tensión indebida en su corazón-. Me han dicho los médicos que meterte tal cantidad de calorías en un breve periodo de tiempo provoca eso.

Hice un montón de examen de conciencia después de su muerte, y ahora me doy cuenta de que hice todo lo que pude haber hecho. Todos los que la amaban lo hicieron. Pero todavía no puedo creer que ella se haya ido. Pasamos tanto tiempo juntos.... Hay un vacío allí. La extraño más y más cada día.

Hay un aislamiento natural al principio, un obstáculo que se presenta por un tiempo, pero nunca llegas a superar una pérdida así. Simplemente tienes que tratar de vivir con ello. Y yo lo estoy haciendo lo mejor que puedo. 




Con mucho cariño: Ignacio.

2 comentarios:

  1. Vaya Ignacio has traducido tú esto?, muy bueno. Con respecto a la enfermedad de Karen, lo malo de todo es que las muchachas hoy día no han aprendido de su muerte y de la de tantas otras, ahora hay hasta muchachos que la sufren y la publicidad en ocasiones hace flaco favor... una lástima.

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    1. ¡Hola Pablo!. Gracias, celebro que te guste. En cuanto a la anorexia, es muy difícil que las jóvenes de hoy estén libres de su yugo, porque la publicidad dirigida hacia ellas no ayuda en absoluto, transmitiéndoles el mensaje de que tienen que ser bellas, y estar perfectas, y poniendo muchos obstáculos en su vida diaria a aquellas mujeres que, o son físicamente poco agraciadas, o no encajan en ciertos cánones que la sociedad demanda. Esto las somete a una gran presión y finalmente las hace enfermar. Hasta que la sociedad no cambie en este sentido, el peligro seguirá existiendo para muchos jóvenes. (Chicos incluidos, como bien señalas). Y no va a cambiar, porque a las personas que nos dirigen y nos gobiernan no les interesa. Un abrazo, campeón. Eres un gran poeta, espero que nos veamos en el recital de la próxima semana.

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